El puesto se centra en la gestión administrativa de facturación y cobros. La persona responsable realizará tareas clave para asegurar la fluidez operativa y financiera, trabajando en un contexto donde la organización y la comunicación son fundamentales.
El rol implica interacción constante con clientes y equipos internos para resolver incidencias y mantener la eficiencia en los procedimientos. Las actividades diarias incluyen gestionar y dar seguimiento a la facturación mensual, garantizando que todo el proceso sea correcto y oportuno. También se encargará de resolver problemas relacionados con facturas, ofreciendo soluciones ágiles tanto a clientes como al personal.
Otra responsabilidad importante es el seguimiento y la reclamación de cobros pendientes, manteniendo una comunicación profesional y cercana para facilitar la recuperación de los importes adeudados. Para desempeñar estas funciones, se requiere experiencia previa en facturación, cobros o administración general. Es fundamental sentirse cómodo usando herramientas ofimáticas y sistemas ERP, así como disfrutar de la resolución de problemas y el trato con clientes.
El perfil ideal corresponde a una persona organizada, resolutiva y con capacidad para gestionar múltiples tareas de forma simultánea, contribuyendo a la estabilidad operativa y financiera.