Buscamos una persona encargada de supervisar todo lo que ocurre en nuestro almacén. Su misión es planificar, dirigir y coordinar las actividades de abastecimiento, reposición, almacenamiento y distribución de los materiales y productos. Uno de sus objetivos primordiales es optimizar tanto el espacio del almacén como las tareas que allí se llevan a cabo.
Es un cargo de alta responsabilidad, pues su cometido está estrechamente relacionado con la sostenibilidad y el rendimiento de todo el negocio. Un almacén productivo ayuda a la empresa a obtener buenos resultados, ya que mejora la calidad del servicio y, en consecuencia, la satisfacción del cliente.
El almacenamiento es uno de los eslabones principales de la cadena de suministro.
¿Qué funciones desempeña el jefe de almacén?
El encargado del almacén vela porque todas las operativas sean fluidas y cuenten con las máximas garantías de seguridad. Veamos cuáles son en concreto sus tareas y funciones:
Dirigir el equipo. Debe supervisar, orientar y asignar responsabilidades a los profesionales del almacén (tareas de almacenaje, preparación de material, limpieza…).
Priorizar la seguridad.
Liderar la recepción y expedición. El jefe de almacén debe planificar qué pasos seguir y asegurar su cumplimiento. Además, será quien tome decisiones en caso de que se produzcan situaciones imprevistas.
Control del inventario. Significa hacer un seguimiento de la mercancía. No cabe duda de que el principio básico de la logística es el disponer siempre de la mercancía cuando se necesita. La rotura de stock tiene un impacto muy negativo para el negocio (retrasos en la entrega de pedidos, mala imagen corporativa, etc.), algo que hay que evitar a toda costa.
Optimizar el espacio. La falta de espacio es una de las mayores preocupaciones a la hora de gestionar un almacén. Por esa razón, una de las funciones del jefe de almacén es distribuir el espacio (el layout del almacén) de modo lógico y productivo. Por ejemplo, en los almacenes de grandes dimensiones, la mercancía puede sectorizarse y distribuirse entre las distintas zonas. Una buena organización del espacio redunda en un mayor rendimiento y en agilidad de los operarios para localizar las referencias.
Planificar la estrategia logística. Se trata de asegurar el buen funcionamiento de todas las actividades del almacén. Esto incluye:
1. Elaborar la política de abastecimiento, almacenaje y aprovisionamiento de producción (lo que sería la logística interna de la compañía).
2. Decidir y organizar cómo son los procesos de distribución y entrega de cada producto.
3. Garantizar el flujo de mercancía y estudiar cómo mejorar y perfeccionar todos los procesos.
4. Optimizar el transporte: reducir el coste, plazos e itinerarios de entrega.
5. Prevenir incidencias y el deterioro del almacén aplicando medidas de seguridad y mantenimiento.