Las principales responsabilidades incluyen la gestión de un conjunto de comunidades de propietarios, operando bajo el régimen de propiedad horizontal. Esto implica actuar como representante y punto de contacto con los presidentes de las comunidades, las juntas directivas, los comuneros, proveedores y técnicos especializados. Es fundamental la organización y realización de las juntas de propietarios, lo que abarca la preparación de las convocatorias, la elaboración de los órdenes del día y las actas correspondientes, así como el seguimiento de los acuerdos alcanzados. También se requiere la supervisión y el control de incidencias, siniestros y los servicios contratados, asegurando que se cumplan los estándares de calidad, se optimicen los costos y se mantenga la eficiencia. Se espera la elaboración de presupuestos anuales, el control de su ejecución y la realización de las liquidaciones necesarias. Asimismo, la gestión de cobros y pagos, junto con el seguimiento de la morosidad, son tareas esenciales. La coordinación de obras y servicios, vigilando el cumplimiento de los plazos, los costes y la calidad, también forma parte de las responsabilidades, así como la elaboración de informes de gestión y propuestas de mejora. El puesto requiere formación en administración de fincas, derecho, gestión empresarial o campos similares, junto con una experiencia mínima de dos años en la administración de comunidades en régimen de propiedad horizontal. Se valoran los conocimientos en normativa de propiedad horizontal y gestión económica, habilidades de comunicación, negociación y resolución de conflictos, dominio de herramientas ofimáticas y programas de gestión. Se busca una persona organizada, proactiva y orientada al cliente.